MINERÍA Y POLÍTICA: GESTIÓN DE CONFIANZA Y COMPROMISOS

La Confianza… prospera en la honestidad, el honor, en el carácter sagrado de las obligaciones, sobre la protección y la fidelidad desinteresada en el rendimiento. Sin ellos no se puede vivir.
Franklin D. Roosevelt

Por mucho tiempo ha existido un debate muy interesante acerca de la minería y su impacto en el desarrollo económico, social y ambiental de los países, pero en el último tiempo ha tomado relevancia la dimensión ética y moral al asociarse la minería con temas de Corrupción.
Las relaciones entre las personas, tanto en el entorno privado como en el de los negocios, y por supuesto en el ámbito de la política, se basan en la confianza, que es un compromiso de doble vía entre las partes, construido sobre el respeto del otro. Cuando ésta se pierde, las relaciones se deterioran e incluso pueden romperse, causando daños irreparables al tejido social.
La corrupción constituye una de las preocupaciones más importantes para la opinión pública. Aun cuando no constituya una práctica tradicional en Chile, ni en el Estado ni en los negocios, apareciendo nuestro país entre los menos corruptos del mundo, no es excusa para no tratar el tema. De hecho es un imperativo incluso para una persona como yo, que se ha definido siempre como un “Técnico”.
La confianza es el pilar básico en la construcción de cualquier estructura social y organizacional y debe ser entendida incluso como un factor higiénico, sin cuya presencia las organizaciones ni las instituciones pueden operar a la velocidad y con la eficiencia que se requiere.
Una de las consecuencias más graves de la corrupción, es su efecto sobre la confianza y la credibilidad entre los ciudadanos, entre éstos y los gobernantes, entre los electores y los elegidos, debilitando la legitimidad de las instituciones. Siendo peligrosas las generalizaciones tales como: “todos los políticos son corruptos”, o “todos los empresarios son sinvergüenzas”. O más grave aún, los toques de clarines de quienes pregonan salidas autoritarias y antidemocráticas como la solución para acabar con “los políticos”.
La palabra confianza está en boca de todos en estos momentos de incertidumbre económica. Si algo se aprendió desde que el mundo entró en la actual crisis monetaria es que la confianza resulta fundamental para el funcionamiento de nuestro sistema económico-financiero, altamente complejo y globalizado, y para la propia salud de las instituciones que lo sostienen.
Citando al gobernador del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet - “Si hay una lección que debemos extraer de la crisis actual es que la transparencia es clave para el futuro de nuestras organizaciones. En todos los dominios que están en juego, la transparencia será uno de los principios más importantes por una sencilla razón: la opacidad es una receta para el comportamiento gregario y el contagio de las malas prácticas”.
Transparencia, confianza y credibilidad, son los pilares de un nuevo liderazgo que necesitamos para construir organizaciones preparadas para atraer el talento único de las nuevas generaciones, y capaces de responder a los retos a los que nos enfrentamos, como la baja de las leyes de los minerales, altos costos de energía, escasez de agua y conflictos con las comunidades. El país requiere de las claves para crear organizaciones culturalmente transparentes y lograr la confianza de sus stakeholders y shareholders.
Respecto de los casos de corrupción asociados a la relación Minería y Política en Chile, solo tocando el caso SQM, los medios informan que hay un cuasi equilibrio al existir más emisores de boletas ideológicamente falsas de la oposición política, pero mayores montos dirigidos hacia el oficialismo.
El camino para recuperar la confianza en las instituciones, políticos, empresarios y en el Estado, es más político que técnico, yendo mucho más allá que elecciones y partidos. Es necesario rechazar con fuerza las actuaciones de quienes en beneficio propio abusan de su poder y de la confianza que se ha depositado en ellos y que por este modo de actuar dañan la credibilidad de las organizaciones e instituciones. Es imperativo exigir que sean sancionados y garantizar que reparen el daño causado. Quizás no de la manera tan extrema como el gobierno chino que ordenó la ejecución de ejecutivos y miembros políticos asociados con actos de corrupción, pero si ejemplificadora.
En la política tanto corporativa como Institucional hay principios que no son negociables y el primero de ellos es la ética.
En esta época de Comunicación y Colaboración Global, las empresas tienen que aceptar el hecho de que socios, trabajadores, clientes, el gobierno y el público en general van a tener acceso libre a todo tipo de información sobre las organizaciones. La gente va a disponer de muchísima más información que antes y las organizaciones deben estar preparadas para asumir esta nueva situación. Las empresas o instituciones que intenten limitar el acceso a la información o hagan caso omiso de las fuerzas de la transparencia corren el peligro de desaparecer, incapaces de sobrevivir a las nuevas exigencias.
Siguiendo el camino correcto, Codelco decidió hacer una auditoria extensa para hallar vinculaciones entre su contabilidad y partidos políticos o parlamentarios. Asimismo ENAP emulando el ejemplo de la cuprera, a través de su gerencia de compliance, inició una profunda revisión de sus cuentas para analizar si se han hecho o no contratos con personas expuestas políticamente.
La aguda crisis de confianza que estos escándalos ocasionan en los mercados y la opinión pública hace necesario prestar más atención a temas como el buen gobierno corporativo, la transparencia informativa y los conflictos de interés surgidos en las relaciones entre empresas y representantes políticos.
Un gran compromiso será necesario para que las organizaciones y las instituciones vuelvan a recuperar la confianza de la ciudadanía.
Por lo visto, deberemos concentrarnos en solucionar los aspectos éticos y morales de la minería antes de concentrarnos en los aspectos técnicos y económicos.

Por lo visto una vez más lo urgente antes que lo importante.

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