Caminaba el joven Clovis junto al Hermano Juan, escuchando atentamente sus enseñanzas, cuando intempestivamente le dijo
- Maestro, me siento agobiado porque no se que hacer con mi vida, ya nada me motiva. Un día se parece a otro y ese otro al que sigue y levantarse se hace cada día más difícil.
- Tan joven Clovis y la vida te parece un agobio - le contestó el anciano.
- Yo que estoy hecho de cientos de mañanas que se transformaron en ayeres, cada día me parece una aventura, no por que necesariamente los días sean distintos, sino porque elegí un propósito para mi vida... Servir.
- Y no hay un solo día en que no pueda servir a un amigo, a un extraño, a un niño, a un anciano, a un animal, a un árbol, a la Vida misma.
- Sirve Clovis y te aseguro que cada día será pleno -
- Maestro, me siento agobiado porque no se que hacer con mi vida, ya nada me motiva. Un día se parece a otro y ese otro al que sigue y levantarse se hace cada día más difícil.
- Tan joven Clovis y la vida te parece un agobio - le contestó el anciano.
- Yo que estoy hecho de cientos de mañanas que se transformaron en ayeres, cada día me parece una aventura, no por que necesariamente los días sean distintos, sino porque elegí un propósito para mi vida... Servir.
- Y no hay un solo día en que no pueda servir a un amigo, a un extraño, a un niño, a un anciano, a un animal, a un árbol, a la Vida misma.
- Sirve Clovis y te aseguro que cada día será pleno -

Comentarios
Publicar un comentario