SUPER MERCADO O LA COPIA FELIZ DEL EDEN


Sacrilegio podrá pensar más de alguno al leer semejante expresión, pero creo no deja de ser una metáfora interesante.

¿El supermercado es una copia feliz del edén?, ¿Existe un Adán que transite por sus espacios?. ¿Hay una Eva y una serpiente?.

Adán (Homo Consumidorum), es la creación máxima a imagen y semejanza del Dios Capital, hecho para glorificar a su creador. Dios por excelencia el "Gran Proveedor" nos da la vida, el aire, el alimento y la bebida. Si Dios es el gran proveedor no menos cierto resulta entonces que el Hombre-Adán sea el Gran Consumidor. ¿Cuál seria la razón de ser el gran Proveedor sin un consumidor que le glorifique?.

Dios no creó al hombre en medio de la nada, lo concibió en un espacio donde pudiese sentirse cómodo, donde nada le faltara y todo lo tuviera a sus anchas. Insufló el Dios el hálito de vida, lease crédito, al hombre en el jardín del Edén. Un lugar grato donde disponer de todos los frutos imaginables a elección. El Edén es todo orden, todo armonía, música celestial envuelve todos los rincones con árboles de grandes ramas desplegadas horizontalmente prodigando sus exhuberantes y deliciosos frutos, al pleno alcance de las manos del Hombre- Adán el destinado a glorificar a su Dios. Un Dios que encontrando una falencia en su creación le duerme y extrae de él a quien será su socia, coparticipe de la gloria, Eva – la compañera.

En este jardín AdanyEva ( están escritas juntos ex profeso) encuentran todo lo que le fuese menester y deseo. Frutos de los huertos, los mejores durante todo el año, frutos del mar siempre frescos. Las más tiernas bestias de la propia crianza del paraíso. Manjares diversos preparados por manos angelicales y los frutos de la vid y el sol de Elqui , Capel y demases etílicos.

AdanyEva adora a su Dios, se rige por sus leyes, toma aquello que le place y glorifica a su señor.

Eva la compañera, la coparticipe, formada a partir de Adán es también Eva la seducible. Eva no elige, es elegida. Los frutos claman su atención, es atraída hacia ellos por la fuerza de la serpiente. La persuasora por excelencia, a la cual Eva no parece ver, pero recorre hipnotizada sus anillos que bordean los árboles del jardín. Una voz queda, pero visualmente gritona nos mueve a tomar los frutos prohibidos por la ley del presupuesto. Aquel fruto que no sirve pero deseamos, del cual se nos dice nos elevará a la categoría de simples consumidores a Clientes Premium.

Eva, nuestra Eva resulta ser parte de los planes de la serpiente, ente invisible que se desliza entre los árboles del paraíso, que llama a través de los colores y formas de los frutos de los productos del jardín del edén, cuya voz siseante nos anuncia las ofertas del día del señor. El día de las verduras, el de las carnes, el del rey del hogar, el de la compra gratis, todos premios a nuestra sumisión. El día del Señor destinado a nuestro solazante provecho es arteramente utilizados por nuestra amiga la serpiente persuasora para lanzarnos al abismo del consumo. – “No os conforméis con ser solo meros consumidores, sed Clientes Premium y Dioses seréis”-.
La serpiente convence a nuestra Eva transformándola en socia. Nuestra Eva seducible y seductora, se manifiesta en dos dimensiones que nos confunden. Puede ser nuestra indestructible defensora del presupuesto familiar o la otra Eva la Promotora, la que despliega sus prodigiosos y sinuosos encantos para acercarnos al fruto prohibido. Una vez probado jamás abandonado.

El despertar de la seducción se produce al enfrentar la inexorable ley divina. El pecado se paga, y se paga en - "Cuantas cuotas dijo que lo quería".

Y así el trance de consumidor a Cliente Premiun cuesta caro. La voz de la sanción divina nos enrostra nuestras vergüenzas en la caja. En ella nos enfrentamos a nosotros mismos y a nuestras debilidades y limitaciones. Ya no somos los reyes de la creación, los dominadores del paraíso somos simples mortales limitados por la extensión de nuestro crédito de punta a punta de nuestras tarjetas.
Bienvenido al mundo real del Endeudado Premium.

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